El Sermón del Caimán ~ Fábulas.wiki

El Sermón del Caimán

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Largo, ojiverde y más feo
Que un podrido tronco viejo,
Pero veloz cual trineo,
A pesar del bamboleo
Con que anda el animalejo.

Iba un paisano Caimán
Más hambriento que alma en pena
Corriendo tras de un patán
Que sorprendió de holgazán
A orillas del Magdalena.

Casi alcanzábalo ya,
Cuando ocurrió al fugitivo
Cambiar el rumbo en que va,
Pues si no, no escapará
De un juicio ejecutivo.

Entonce a diestra y siniestra,
En zigzag trotó el patán,
Y fue táctica maestra,
Porque en girar no es muy diestra
La mole de don Caimán.

Este, colérico al fin.
Gritó al patán: —«¡Hola, amigo!
Eso es cobarde y ruin;
Así lucha un malandrín,
Mas no un hidalgo enemigo.

»Ande usted siempre derecho,
Cual lo exige la virtud
Y el honor de un franco pecho.
Victoria sin rectitud,
¿A quién dejó satisfecho?»

«Aplaudo», gritó el zagal,
«Principios tan excelentes;
Pero en lid de igual a igual
Debes, según tu moral,
Arrancarte antes los dientes».

La virtud del monstruo aquel
Es la de todo malvado,
Provechosa sólo a él
Para enlazar su cordel
Al cuello del hombre honrado.

Moraleja de «El Sermón del Caimán»

No hay que reírse ni aprovecharse del mal ajeno

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