El Rey Borrico ~ Fábulas.wiki

El Rey Borrico

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La Animalía reunida eligió un día
Por soberano a un burro de alquería,
Y el Rey Borrico inauguró su mando
Con el rebuzno del siguiente bando:

«Óyeme, Falderí» dijo al Faldero,
«Sé por hoy mi ordenanza o mensajero;
Ponte la gorra en el instante, y sales
A llamar a los otros animales.»

«Tengo un plan vasto, original y serio
En pro del auge y gloria de mi imperio,
Y quiero que lo escuchen de mi boca
Que por órgano tuyo los convoca.»

El Rey fue obedecido, y al concurso
Rebuznó majestuoso este discurso:
«¡Fieles vasallos! mucho me intereso
En hacer mi reinado el del progreso.»

«Hasta ayer vuestros déspotas reales
Han sido unos solemnes animales,
Pero desde esta fecha se acabaron
La ignorancia y vicios que dejaron.»

«El Gato, de hoy en adelante, queda
Sirviendo de Perro Mastín; que éste le ceda
Su ancho collar, y encárguese el holgazán
De aliviar al Caballo tirando del carro.»

«Déjese el gato de cazar ratones;
Que ladre y no maúlle a los ladrones,
Y ya que trasnochar le gusta tanto
Vele ojo alerta y muerda sin espanto.»

«El Mastín a su turno, que relinche;
¡Cuidado! no muerda al que lo linche;
Y si le prenden el arado al pecho,
Esmérese tirando muy derecho.»

«Al Gallo incumbe reemplazar al Gato,
Disfrutará el ratón de mejor trato;
Y si el Gallo no maulla, es mi deseo
Que al oler ratón de un cacareo.»

«En cuanto a ti, Faldero, bien te estimo,
Pero con tanto beso y tanto mimo.
Te han vuelto flojo y lindo y casquivano,
Por lo cual te degrado hasta Marrano.»

«Márchate a la pocilga, no más faldas;
Cubran de ásperas setas tus espaldas;
Y engorda, para honor del mayordomo,
Que hará de ti un magnífico solomo.»

«Venga a servir el Puerco tu destino,
Pero primero lávese el cochino,
Y que aprenda a latir del ex—Faldero,
Pues eso de gruñir es muy grosero.»

Tocante a mí, señores, es muy justo
«Que alguna vez me huelgue y me dé gusto,
Por lo cual os traspaso y os regalo
Cuanto me quieran dar de azote y palo.»

«La dignidad del cetro no permite
Que otro me monte y que me albarde y grite.
Tratarme como a un asno es desacato,
Y en tal virtud renuncio al asnalato.»

«Seguiré rebuznando, es muy posible,
Mas ¿eso qué tendrá de incompatible?
¿Acaso no rebuznan en sus leyes
Presidentes, Cámaras y Reyes?…»

Iba aquí la oración de la Corona
Cuando entró de improviso la fregona
Y dando escobazos al viento
Disolvió el irreverente Parlamento.

Moraleja de «El Rey Borrico»

Nunca pretendamos complacer a todos, simpre habrá quien nos critique algunas cosas

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