El Zorro y la Cigüeña ~ Fontaine ~ Fábulas.wiki

El Zorro y la Cigüeña

Presentación:

El Zorro y la Cigüeña es la decimoctava fábula del Libro I de la primera colección de Jean de La Fontaine de Les Fables de La Fontaine, publicada por primera vez en 1668. Esta fábula se compone de dos partes: la cigüeña cae en la trampa del zorro, luego el zorro cae en su propia trampa, esta vez puesta por la cigüeña.

Hace mucho tiempo, el Zorro y la Cigüeña eran muy buenos amigos. Sin embargo, se hacían bromas muy pesadas y un día, el Zorro pensó en un plan para divertirse a costa de la Cigüeña, de cuya extraña apariencia siempre se reía.

«Tienes que venir a cenar conmigo hoy», le dijo a la cigüeña, sonriéndose a sí mismo por el truco que iba a hacer. La cigüeña aceptó gustosamente la invitación y llegó a tiempo y con muy buen apetito.

Habían dos tazones de sopa. El Zorro empezó a comer, pero la Cigüeña ni siquiera podía saborear su sopa, porque su pico era muy largo y el plato era muy poco profundo.

El Zorro se lo bebió con facilidad y, para aumentar la decepción de la Cigüeña, hizo un gran espectáculo de placer. «¿Por qué no estás comiendo? ¿No te gusta mi sopa?», le preguntó el Zorro a su invitado. «Es que bueno… supongo que no tengo mucha hambre», dijo la Cigüeña. Se fue muy hambrienta y enojada.

Aunque la Cigüeña estaba muy disgustada con el truco, era un animal tranquilo y de temperamento uniforme y no veía nada bueno en enfurecerse. En vez de eso, no mucho después, invitó al Zorro a cenar con él.

Cuando el Zorro llegó, vio que la mesa estaba puesta y que dos altas jarras de sopa les estaban esperando. La Cigüeña podía fácilmente llegar a la comida con su largo pico, pero el Zorro sólo podía lamer el exterior del frasco y sentir el delicioso olor.

«¿Cuál es el problema Zorro? ¿Por qué no estás comiendo? ¿No te gusta mi sopa?» preguntó la Cigüeña. Pero el Zorro no respondió. Estaba enojado porque la cigüeña le sirvió sopa en una jarra tan estrecha que no podía meter la boca. Inmediatamente la Cigüeña dándose cuenta del enojo del Zorro le increpó:

«No me disculparé por el almuerzo», dijo la cigüeña: «Una mala jugada se merece otra.»

Desde ese día, el Zorro y la Cigüeña no han vuelto a ser amigos.

Moraleja de La Fontaine:

«Engañosos, es para ustedes que escribo: esperen el mismo trato que dan»

Jean de la Fontaine

Deja un comentario