Fábula: El León Enfermo y los Zorros

En una región lejana de la selva, el rey León había caído gravemente enfermo. Su rugido, que solía resonar con fuerza en toda la selva, ahora se había debilitado. Los animales, al enterarse de su enfermedad, comenzaron a visitarlo uno por uno para expresar su preocupación y desearle una pronta recuperación.

Desde el elefante hasta el pequeño ratón, todos se presentaron en la cueva del león para mostrar su respeto. Sin embargo, los zorros, conocidos por su astucia y sagacidad, se mantenían a distancia.

Uno de los zorros, llamado Zara, observaba desde lejos cómo los animales entraban en la cueva del león pero no veía a ninguno salir. Esto le pareció muy sospechoso. Otro zorro, llamado Ziro, se acercó a Zara y le preguntó: «¿Por qué no vamos a visitar al rey León y mostrarle nuestro respeto?»

Zara, con una mirada astuta, respondió: «Observa bien, amigo mío. Todos entran, pero ninguno sale. No me fío de esa situación.»

Ziro, al darse cuenta de lo que Zara había observado, asintió con la cabeza. Ambos zorros decidieron mantenerse alejados de la cueva del león.

Al poco tiempo, se supo que el león, aunque enfermo, no había perdido su instinto depredador. Aprovechaba las visitas de los animales para atraparlos y alimentarse de ellos. Los zorros, gracias a su observación y astucia, lograron salvarse de caer en la trampa del león.

Moraleja de la fabula:

No debemos dejarnos llevar solo por las apariencias o por lo que todos hacen.

A veces, es necesario observar, reflexionar y actuar con prudencia para evitar situaciones peligrosas. La astucia y la sabiduría pueden ser más valiosas que seguir a la multitud sin cuestionar.

Deja un comentario