Fábula: La Cabeza de un Mono

En una ciudad muy lejana, los habitantes solían reunirse en la plaza principal para comerciar y compartir historias. Un día, un vendedor ambulante llegó a la plaza con una gran jaula cubierta por una lona. La curiosidad de la gente se despertó de inmediato.

«¡Vengan todos y vean la maravilla que traigo!», exclamó el vendedor, levantando la lona y revelando lo que parecía ser la cabeza de un mono. La cabeza estaba perfectamente conservada y parecía muy real. «¡Es una auténtica cabeza de mono que concede deseos!», afirmó el vendedor.

La gente se acercó, fascinada por la extraña exhibición. Algunos incluso pagaron una moneda de oro para hacer un deseo. Sin embargo, un anciano, que había observado todo desde un rincón, se acercó y examinó la cabeza de cerca.

«Esto no es más que un engaño», dijo el anciano. «Esta cabeza es simplemente una talla de madera muy bien hecha y pintada. No tiene ningún poder mágico».

El vendedor, nervioso, intentó defender su mercancía, pero el anciano continuó: «La verdadera magia no se encuentra en objetos inanimados, sino en nuestras acciones y en la bondad de nuestros corazones».

La multitud, al darse cuenta del engaño, se sintió avergonzada por haber sido tan crédula. El vendedor, sabiendo que había sido descubierto, recogió rápidamente sus cosas y se marchó de la ciudad.

Moraleja la fabula:

No debemos dejarnos engañar por falsas promesas o apariencias. La verdadera magia y el valor se encuentran en la sinceridad, la honestidad y la integridad de nuestras acciones.

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