La fabula del zorro y la cigüeña

El Zorro y la Cigüeña

Había una vez un zorro y una cigüeña que solían encontrarse y charlar de vez en cuando. Aunque disfrutaban de su compañía, el zorro comenzó a pensar que la cigüeña era bastante presumida.

Un día, el zorro decidió gastarle una broma a la cigüeña. Le propuso que fuera a visitarlo a su casa al día siguiente para compartir un delicioso banquete. La cigüeña aceptó felizmente la invitación.

La Broma del Zorro

Al día siguiente, la cigüeña llegó a la casa del zorro, vestida con sus mejores galas. El zorro la recibió con una mesa elegantemente preparada y una sopa deliciosa servida en platos grandes.

El zorro disfrutó de la comida, lamiendo la sopa con su lengua. Sin embargo, la pobre cigüeña no pudo probar bocado, ya que su pico largo y estrecho no le permitía alcanzar la sopa. A pesar de esto, la cigüeña fue educada y agradecida, y elogió la comida del zorro.

El zorro se regocijó secretamente al ver que su broma había funcionado. Después de despedirse, la cigüeña invitó al zorro a visitar su casa al día siguiente como muestra de agradecimiento.

La Venganza de la Cigüeña

Al día siguiente, el zorro fue a casa de la cigüeña. Un delicioso olor salía de la cocina. Sin embargo, cuando se sentaron a la mesa, el zorro se dio cuenta de que la comida estaba dentro de una botella alargada.

La cigüeña no tenía ningún problema para comer, ya que su pico largo le permitía alcanzar los pequeños trozos de comida. Por otro lado, el zorro intentó desesperadamente comer, pero solo lograba lamer el cristal de la botella.

La Moraleja

Esta fábula nos enseña a tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran. Es importante ser empáticos en nuestras relaciones y evitar gastar bromas pesadas que puedan causarle daño o incomodidad a los demás.

Imaginémonos por un momento en la situación de la otra persona y reflexionemos si nos gustaría que nos hicieran la misma broma. Si alguien ha sido amable con nosotros, debemos ser agradecidos y evitar comportamientos que puedan causarles sufrimiento.

Al final, el zorro aprendió que sus acciones tuvieron consecuencias y entendió la importancia de ser considerado y amable con los demás.

Deja un comentario