4 Fábulas sobre la Lealtad Cortas

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La lealtad es un valor indispensable en la vida. Debemos ser leales a nuestra familia, amigos y hasta a nosotros mismo, a través de aquello en lo que creemos. En estas 4 fábulas sobre la lealtad cortas, leeremos sobre la lealtad para con los demás.

¿Dónde están las bocas?

fabula donde estan las bocas

Había una vez un niño que delataba a todos, cuando alguien preguntaba quien hizo o dijo algo en específico, el niño de inmediato decía al nombre de quien lo había hecho. En su colegio, ningún otro niño hablaba, ya que todo lo respondía el niño. Y por falta de uso, los demás fueron poco a poco perdiendo sus bocas y no podían decir nada.

El niño se sentía solo y aburrido, los demás no podían hablarle y tampoco querían estar con él, ya que lo culpaban por haberlos dejado sin boca. Entonces, el niño tuvo que buscar una forma de arreglarlo, y la mejor idea que tuvo fue hacer preguntas y no contestarlas, para ver si alguien podía hacerlo. Su truco funcionó, las bocas de los demás empezaron a aparecer y abrirse nuevamente.

Así, el niño pudo hablar con sus compañeros y decidió dejar de delatar a todos, porque entendió que era mejor dejar que las personas contaran sus secretos a su propio tiempo, e incluso si decidían no hacerlo, estaba bien.

Moraleja

No cuentes los secretos de los demás.

El Zorro Bocazas

Fábulas sobre la Lealtad Cortas

Había una vez, un pingüino, un reno y un zorro que eran amigos cercanos. Un día, el pingüino y el reno encontraron mucha fruta, decidieron esconderla para que nadie la tomara. Mientras caminaban el zorro los vio muy felices, acercó para saludar y saber a qué se debía su buen ánimo. En un principio, no quieren contárselo porque era un secreto pero el zorro los convence de que confíen en él y ellos le cuentan donde estaba la comida.

Al llegar al pueblo, el zorro le cuenta a todos donde había comida. Más tarde, cuando el pingüino y el reno vuelven por su fruta no había nada. Pero con buena suerte, encontraron otro lugar lleno de comida mientras volvían a casa y con mala suerte se encuentran de nuevo al zorro, y se repite la historia.

El pingüino y el reno se molestan por la deslealtad del zorro y planean darle una lección. Al día siguiente, le cuentan que descubrieron un lago lleno de peces, tanto que no había que esforzarse en pescar. El zorro se lo cuenta a los osos polares y aparece al día siguiente con golpes, que le habían dado los osos al sentirse engañados.

El zorro aprendió a las malas lo importante de la lealtad y la confianza. Con ello, recuperó lentamente el favor de sus amigos.

Moraleja

Traicionar a los amigos resulta mal.

La Niña y la Estrella

fabula la niña y la estrella

Érase una vez en un lugar mágico, una niña solitaria, cuya única amiga era una estrella. Cada noche la estrella reflejaba su luz para hablar con la niña pero una vez, tras un largo período de lluvia la estrella desapareció

Al principio la niña se sentía muy triste pero con el pasar del tiempo decidió salir a buscar otros horizontes, entonces descubrió nuevos hobbies y conoció nuevas personas.

Una noche la estrella volvió y brillaba con gran intensidad. Al ver a su vieja amiga la niña se sintió muy feliz y comenzó a saltar y saltar, para tratar de llegar a donde estaba la estrella pero nunca lo logró. Así que la estrella decidió inflarse hasta explotar para que el polvo que quedara acompañase por siempre a la niña solitaria.

Moraleja

No olvides nunca a tus amigos, aunque hayan estado lejos

Los Dos Amigos

Fábulas sobre la Lealtad Cortas

Había una vez dos amigos, se respetaban, apreciaban, cuidaban y sobre todo estaban ahí cuando el otro lo necesitaba. Una noche, uno de los amigos se despertó con un gran sobresalto, se vistió y salió a toda prisa de su casa para llegar a la casa del otro. Cuando llegó, tocó la puerta tan estrepitosamente que despertó a todos. Un sirviente le abrió la puerta y él entró. Su amigo entonces apareció y le dijo:

“¿Qué pasa, amigo? No eres hombre de andar corriendo en mitad de la noche sin motivo. Si, perdiste dinero jugando, te prestaré, tómalo. O si tuviste un altercado y necesitas luchar, lo haremos juntos. Puedes contar conmigo para todo.”

El visitante respondió:

“Gracias amigo pero no estoy aquí por nada de eso. Soñé que te sentías mal y que me necesitabas aquí. Me preocupé y vine de inmediato a tu casa, aunque sé que es muy tarde. Tenía que comprobar por mí mismo que estabas bien.”

Moraleja

La amistad implica ser leal y generoso con la otra persona

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