Los Califas – Fábula sobre la Justicia

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Érase una vez un califa de Bagdad, que deseaba saber si en verdad era un soberano justo, sus cortesanos y súbditos más cercanos le dijeron que no había nadie más justo. Pero el califa pensó que no tenían otra opción que responder que sí, por lo que decidió viajar, disfrazado de pastor y preguntar. Jamás escuchó la menor queja sobre su gobierno.

Entonces el califa de Ranchipur sintió la misma duda y decidió hacer la misma investigación lejos de su reino. Por casualidad, los carruajes de ambos califas se encontraron en un estrecho camino. Sus dos visires pidieron paso pero ninguno quiso ceder. Así que ambos visires negociaron que pasaría primero el de más edad, pero ambos tenían la misma edad.

Entre otros planes, tenían la misma cantidad de hombres en el ejército e igual amplitud de posesiones. Discutieron hasta que el visir de Bagdad preguntó al otro “¿Cuán justo es tu amo?”

Entonces el visir de Ranchipur respondió: “Es bondadoso con los buenos, justo con quienes lo merecen pero implacable con los malvados.”

 “Mi amo es suave con los inflexibles, bondadoso con los malvados, justo con los injustos, mucho más bondadoso con los buenos.” Replicó el otro visir

Al oír esto el califa de Ranchipur le pidió a su cochero que cedería el espacio, porque el de Badgad era más digno por su forma de ser y por la lección que había oído sobre la verdadera justicia.

Moraleja de la fábula sobre la justicia

Para ser verdaderamente justo hay que serlo con aquellos quienes no lo sean

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