Fábula del Tigre y el Burro:

El tigre y el burro

Había una vez, en una región remota de la India, un pueblo donde las personas discutían acaloradamente sobre cómo sería un asno. Sorprendentemente, nadie en el pueblo había visto nunca un asno en persona. Las opiniones eran tan diversas y descabelladas que parecía no haber acuerdo.

Una solución sorprendente

El hombre más rico del pueblo, consciente de la creciente polémica, decidió que era su deber como líder ofrecer una respuesta a los vecinos. Aunque nunca había visto un asno, decidió traer uno de tierras lejanas donde abundaban.

Sin embargo, en el camino de regreso, el burrito se asustó y se escapó adentrándose en un bosque cercano.

El encuentro inesperado

Un tigre, que también curiosamente nunca había visto un asno, avistó a esta extraña criatura en el bosque y la tomó por una divinidad. Temeroso de atacar a la divinidad, decidió observarla desde la espesura durante varios días.

Finalmente, el asno salió del bosque para pastar en un prado cercano, ajeno a la presencia del tigre. El tigre lo siguió a distancia, intrigado por esta criatura desconocida.

El malentendido fatal

Un día, el asno soltó un fuerte rebuzno que asustó al tigre, quien huyó despavorido. Pero después de unos momentos, el tigre regresó y, acostumbrándose al sonido del rebuzno, se dio cuenta de que esta divinidad no era tan terrible como parecía.

Poco a poco, el tigre se acercó cada vez más al asno, tomándose ciertas libertades como rozarlo y empujarlo. En su confianza creciente, el asno, furioso, le propinó una fuerte patada.

Dolorido pero recuperado rápidamente, el tigre se dio cuenta de que ese era el alcance de las habilidades del asno. Sin pensarlo dos veces, saltó sobre él y lo capturó para convertirlo en su almuerzo.

Moraleja:

El asno parecía poderoso e imponente por su tamaño y aterrador por sus rebuznos. Sin embargo, si no hubiera mostrado innecesariamente todas sus habilidades antes de tiempo, el tigre nunca se hubiera atrevido a enfrentarlo.

Pensamiento final:

Este cuento nos enseña que es mejor mantener ciertas habilidades ocultas y evitar alardes innecesarios para no atraer problemas innecesarios. A veces, es más sabio mantener un perfil bajo y no mostrar todas nuestras cartas de habilidad.

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