Fábula del Día de los Muertos

Había una vez en un pintoresco pueblo, rodeado de cempasúchil y hojas de papel picado, un hombre llamado Mateo que siempre había celebrado el Día de los Muertos con devoción y fervor. Sin embargo, a medida que pasaban los años y las nuevas generaciones empezaban a cuestionar las antiguas tradiciones, Mateo también comenzó a dudar. Un año, decidió no preparar ofrendas para sus familiares difuntos, pensando que era una tradición obsoleta y sin sentido. En lugar de eso, decidió ir a trabajar como cualquier otro día y regresar a casa al anochecer.

Esa tarde, mientras el sol se ponía y las calles se llenaban del aroma de copal y chocolate caliente, Mateo se topó con un desfile inusual. Eran las ánimas de todos los difuntos del pueblo, quienes regresaban para disfrutar de las ofrendas y del amor de sus seres queridos. Entre ellos, reconoció las figuras familiares de sus propios padres, caminando cabizbajos y con una expresión de tristeza, al darse cuenta de que no tenían una ofrenda esperándolos como las demás almas.

El corazón de Mateo se apretó de culpa y arrepentimiento. Decidió remediar su error y se apresuró a preparar tamales, los favoritos de sus padres, trabajando incansablemente toda la noche. Exhausto pero satisfecho, colocó los tamales en el altar improvisado y decidió descansar un momento.

Al día siguiente, los habitantes del pueblo encontraron a Mateo sin vida, sentado junto a su altar con una expresión de paz en su rostro. Los tamales, en lugar de ser una ofrenda para sus padres, terminaron siendo para su propia despedida. Desde entonces, el pueblo recordó la importancia de honrar a sus muertos y de mantener vivas las tradiciones, pues no sólo conectan a los vivos con aquellos que ya partieron, sino que también refuerzan el vínculo entre las generaciones y recuerdan la fragilidad y brevedad de la vida. Y así, cada Día de los Muertos, junto a las ofrendas tradicionales, se coloca un tamal en memoria de Mateo, como un recordatorio de la importancia de valorar y respetar las tradiciones que nos conectan con nuestras raíces y con el ciclo de la vida.

Moraleja del día de los muertos

Este cuento nos enseña la importancia de valorar y respetar las tradiciones que nos conectan con nuestras raíces y con el ciclo de la vida.

Deja un comentario