El Garbanzo Peligroso (Fábula – cuento)

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El Garbanzo Peligroso: Una Fábula Llena de Sorpresas

Érase una vez, en una colorida habitación de niños, un garbanzo peligroso. Un día, el garbanzo decidió aventurarse más allá de los límites de su cama y dio un gran pum al caer al suelo. Este ruido repentino despertó a la pulga que vivía en el lomo del gato. Asustada, la pulga saltó con un Uy, hasta despertar al gato que dormía plácidamente.

La acción del gato al despertarse rápidamente fue colgarse de la soga de la campana, haciendo que esta hiciera un sonoro ding dong. Estos ruidos sorpresivos despertaron a las palomas azules que descansaban en un árbol cercano. Con un currucucú, las palomas azules asustadas despertaron a las gallinas que vivían en el corral.

Las gallinas, al oír el clock clock de las palomas, se alarmaron y buscaron a tías Idonia, quien siempre les daba maíz. El grito de tías Idonia al ver a las gallinas asustadas fue tan fuerte, que logró despertar a un ratón que dormía relajado en sus zapatos.

El ratón, asustado por el ruido y temiendo lo peor, tropezó con el garbanzo peligroso que estaba escondido debajo de la cama. «¡Ay! ¡Un garbanzo peligroso!», exclamó el ratón, saliendo volando para contarle a todos sobre su descubrimiento.

La noticia se propagó rápidamente, haciendo que la pulga del gato, el gato mismo, las palomas, las gallinas y tías Idonia salieran corriendo de la casa, esperando que el garbanzo peligroso explotara como una bomba. Sin embargo, para sorpresa de todos, el garbanzo peligroso se había quedado profundamente dormido bajo la cama, con un sueño chiquito y redondo.

El cansancio de esperar hizo que tías Idonia tomara valor y decidiera cazar al garbanzo peligroso. Tomó una jaula y una escoba y, valientemente, se adentró en la habitación. Con movimientos rápidos y precisos, logró atrapar al garbanzo y lo encerró en la jaula. «Un garbanzo peligroso debe estar encerrado», declaró tías Idonia.

El gato, preocupado por la seguridad de todos, cavó rápidamente un pequeño pocito en el suelo, donde enterraron al garbanzo peligroso. Las gallinas y las palomas ayudaron a tapar el pozo con sus patas y sus picos, pensando que de esta forma evitarían cualquier peligro.

Sin embargo, el garbanzo peligroso tenía una sorpresa para todos. Comenzó a cantar como solo cantan los garbanzos enterrados, y brotó del suelo, llenando el patio de hojitas, ramas y serpentinas de flores. Además, trajo consigo vainas llenas de garbanzos redondos y peligrosos.

Estos nuevos garbanzos resultaron ser una gran diversión para los niños, quienes los utilizaban para aprender a contar en la escuela y para jugar a las canicas. Así, el garbanzo peligroso se convirtió en el centro de una lección de juego y aprendizaje para los pequeños.

Moraleja:

En ocasiones, lo que aparenta ser peligroso puede convertirse en algo divertido y valioso con un poco de imaginación. No debemos juzgar algo solo por su apariencia, sino explorar y descubrir sus verdaderos tesoros.

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