Un Lobo Democrático (Una fábula sobre la democracia)

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Había una vez, un lobo hambriento que llegó a un campo y vio unas ovejas al otro lado de una enorme red metálica. El lobo rodeó toda la cerca, buscando algún hoyo o si la malla estaba floja pero no había, intentó cavar bajo la red pero sólo había más red, trató saltando pero era demasiado alta la cerca.

Entonces tuvo otra idea, ir a presentarse ante las ovejas, gritó desde el otro lado de la cerca: “¡Paz! Sólo quiero paz entre las especies.” Las ovejas es acercaron al oírlo y el lobo continuó: “Hagamos una tregua, basta ya de violencia.”

A las ovejas les parecía muy bien pero volvieron a comer pasto. El lobo al verlas se dispuso a cantar alegremente, aunque de vez en cuando fingía comer pasto como las ovejas, que al verlo dijeron: “Él también come pasto.” “No sabía que los lobos comían igual que nosotras.”

Y el lobo dijo: “No soy un lobo, soy una oveja pero de otra raza.” Y luego, comenzó un largo discurso sobre lo unidas que debían estar las ovejas para evitar que robaran su leche y las esquilaran. Como solución propuso crear un Frente Ovino Democrático, que estaría al mando del lobo, según él sólo por mantener la unión y no por querer mandar.

Las ovejas estuvieron de acuerdo con el lobo, aplaudían su iniciativa y pensaban que estaban mejor bajo una causa común, así que abrieron la cerca. El lobo entró y como jefe del Frente Ovino Democrático empezó a depurar a todas aquellas ovejas que se considerarán antidemocráticas.

Así, fueron puestas unas contra otras, hasta que eventualmente, todas habían pasado por sus colmillos, incluyendo las que le habían abierto la puerta. Cuando el lobo había acabado con todas dijo para sí mismo: “Al fin el pueblo esta unido, iré a democratizar otro rebaño.” 

Moraleja de la fábula sobre la democracia

No confíes en las palabras

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