Fábula de los 3 Cerditos y su Moraleja ~ Fábulas.wiki

Fábula de los 3 Cerditos y su Moraleja

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Fábula de los 3 Cerditos y su Moraleja

Érase una vez tres cerditos hermanos que vivían en el bosque y había un malvado lobo que quería comérselos. El hermano mayor tuvo la idea de construir una casa para protegerse del lobo pero no se ponían de acuerdo sobre de que material hacerla. Luego de mucho discutir acordaron que cada quien haría su casa de lo que quisiera.

El hermano menor usó paja para construir rápido e ir a jugar. El mediano quiso hacerla de madera, mucho, más resistente que la paja, y tampoco le tomaría mucho tiempo hacerla. El mayor construyó una casa de ladrillos, que tomaría mucho tiempo pero sería resistente, y encima se podía hacer una chimenea.

Al final del día cada cerdito fue a su casa, y al poco tiempo apareció el lobo, fue a la casa de paja y dijo “Cerdito por favor se bueno y déjame entrar.” El cerdito se rehusó.

El lobo en respuesta dijo: “¡Entonces soplaré y soplaré y tú casa derribaré!”

El lobo sopló y sopló hasta que la casa derribó, el cerdito pequeño huyó asustado a la casa más cercana, la del hermano del medio. El lobo los persiguió y dijo frente a la otra casa “Por favor cerditos sean buenos y déjenme pasar.” De nuevo ambos se negaron.

Y el lobo les hizo la misma amenaza “¡Entonces soplaré y soplaré y tú casa derribaré!”

El lobo sopló y sopló hasta que la casa derribó, aunque esta vez tuvo que esforzarse más. Los cerditos salieron corriendo despavoridos a la casa de su hermano mayor.

El lobo hambriento repitió la misma amenaza y comenzó a soplar. Sopló y sopló pero la casa no se derribó. Los cerditos celebraban felices, cantando y bailando porque habían detenido al lobo feroz, quien siguió soplando en vano, y enfadado decidió detenerse para descansar un rato. Así se dio cuenta que la casa tenía chimenea y dijo en voz alta, aunque para sí mismo.

“¡Ajá! ¡Pensaron que podían librarse! ¡Iré por la chimenea y los comeré!

Los cerditos lograron escucharle, y para enseñarle su lección prendieron leña en la chimenea. Cuando el lobo se dejó caer en ella se quemó tanto que salió corriendo de la casa y no volvió a comer cerditos en un largo tiempo.

Moraleja

El esfuerzo nunca es en vano

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