Fábula la Ratita Presumida ~ Fábulas.wiki

Fábula la Ratita Presumida

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Había una vez una ratita presumida y muy vanidosa que se encontró una moneda de oro, por casualidad, cuando salía de su casa. Entonces dijo: ¡Qué suerte! Y pensó:

“¿En qué la voy a gastar? Compraré… ¡Dulces y caramelos! No, no puedo, me harán engordar y me dañaran los dientes. Compraré… ¡Bizcochos y tartas muy ricas! No, que me harán doler el estómago. Piensa en que puede ser… Ya sé, la gastaré ¡En un lazo de color rojo muy bonito y grande!”

La ratita fue a la tienda para comprar su lazo de oro, se lo llevó puesto y se quedó sentada en el patio de su casa para que todos la vieran con él. Los rumores corrieron rápido, todos decían que la ratita estaba muy hermosa, y varios animales fueron a pedir su mano. El primero en visitarla fue el gallo, con una enorme cresta roja y un traje elegante, le dijo “Ratita, ratita, ¿Te casarías conmigo?” Antes de responder la ratita le preguntó “¿Si acepto qué me dirías en las noches?”

El gallo le respondió cantando: “Ki ki ri kiiii”. La ratita al oírlo lo rechazo porque iba a asustarla. El gallo se fue triste y al poco tiempo apareció el cerdo para pedir su mano, la ratita preguntó nuevamente lo mismo y el cerdo respondió con orgullo: “Oinc oinc oinc” La ratita nuevamente se negó porque la asustaría.

Así fueron pidiendo su mano diversos animales, un burro, un perro y un gato, que más que casarse buscaba la cena, a todos los rechazaba diciendo que la asustarían. La ratita estaba agotada y no encontraba a nadie que le gustara, cuando entró un ratón en un elegante traje para pedirle matrimonio. La ratita nuevamente preguntó “¿Qué me dirías cada noche?”

Y el ratón respondió “Estaré en silencio, durmiendo y soñando contigo.”

La ratita quedó sorprendida y pensó por un momento antes de responder, entonces dijo: “Entonces, contigo me casaré.” Y se casaron unos días más tarde.

Moraleja

No importa lo material sino la buena compañía.

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