3 Trabalenguas con enseñanzas (fabulas)

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En el vasto universo de la literatura, los trabalenguas representan un reto peculiar para la lengua y la mente, poniendo a prueba nuestra agilidad verbal y cognitiva. Estos retos lingüísticos, con sus ritmos y rimas intrincadas, no sólo ofrecen diversión al intentar pronunciarlos rápidamente, sino que también afilan la pronunciación y la audición. Del mismo modo, al fusionar la estructura de las fábulas con la complejidad de los trabalenguas, se crea una combinación única que, además de entretener, enseña valiosas lecciones morales mientras desafía nuestra destreza verbal. ¡Adentrémonos en estas fabulillas trabalenguadas y descubramos las moralejas que esconden!

1. Fabulilla de la mariposa maliciosa

Había una mariposa maliciosa,
que volaba revoloteando de rosa en rosa.
Con sus alas coloridas, a todos confundía,
y en el bosque todos los días se reía.

Un día, la abeja Benita, trabajadora y bonita,
decidió confrontar a la mariposa y su maldita.
"Deja de burlarte y hacer travesuras",
le dijo con firmeza, sin dudas ni fisuras.

La mariposa, asombrada, al ver tal reacción,
decidió pedir perdón por su mala acción.
Y así, entre flores y en el claro del día,
ambas, mariposa y abeja, encontraron la armonía.

Moraleja de la fabula:

No es la risa ni el engaño lo que da alegría, sino el respeto y el cariño en cada día.

2. Fabulita del topo trotón

En el campo había un topo trotón,
que cavaba y cavaba sin parar ni razón.
Sus túneles eran largos y retorcidos,
y con sus andanzas, a todos había sorprendido.

La liebre Lilia, ligera y veloz,
quería competir, demostrar ser la mejor de los dos.
Así que propuso una carrera sin cesar,
¡a ver quién podría primero llegar!

Corriendo y trotando, ambos avanzaron,
pero al final del día, exhaustos se quedaron.
El topo, con sus túneles, se perdió en su creación,
mientras Lilia, con su rapidez, no prestó atención.

Moraleja de la fabula:

No es la velocidad o destreza lo que importa al final, sino la dirección y el lugar al cual quieres llegar.

3. Fabulilla del pez presumido

En el profundo mar vivía un pez presumido,
que con sus escamas brillantes se sentía muy querido.
Nadaba de arriba abajo, mostrando su brillo,
mientras otros peces lo veían con sencillo.

Pero el cangrejo Carlos, con su caparazón duro,
le dijo al pez: "No es el brillo lo que asegura tu futuro".
Porque un día, un pescador con red apareció,
y al pez brillante, rápidamente atrapó.

Carlos, con su caparazón, logró escapar y esconder,
mientras el pez, por su brillo, no pudo desaparecer.

No es la apariencia lo que nos define, sino nuestras acciones y el carácter que nos confine.

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