Fábulas de la Luna ~ Fábulas.wiki

Fábulas de la Luna

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La Luna y el Lobo

Fábula la Luna y el Lobo

Hace mucho pero mucho tiempo el lobo no era un animal, sino hombre que amaba la soledad, tanto que decidió irse a vivir solo en una cabaña en mitad del bosque. Cazaba cada día y nadie se acerca a su casa, hasta que una noche se le acercó una muchacha muy bella, con una tez pálida, tan blanca como la nieve y cabello color plata.

Ella le pidió alojamiento porque estaba agotada y no había comido en días, el hombre iba a negarse pero la muchacha se desmayó y tuvo que acogerla. La llevó a su cama, donde permaneció varios días, el solitario la alimentaba y velaba su sueño.

La joven despertó, le agradeció y se hicieron buenos amigos. Vivieron juntos durante mucho tiempo y por primera vez en su vida el hombre se sintió a gusto en compañía. Pero un día la muchacha desapareció y al temer que le hubiese pasado algo se internó en el bosque para buscarla, por ello y por su pena acabó perdiendo su humanidad. Su cuerpo y rostro se llenaron de pelo, le crecieron garras afiladas y colmillos, y corría muy rápido a cuatro patas. Así surgió el hombre lobo.

Pasó mucho tiempo hasta que se encontró a la muchacha en el bosque. Ella lo abrazó y le contó que era la luna, que cada 50 años tomaba forma humana y convivía con los mortales pero no podía descender antes, ni tomar más tiempo. Sin embargo, ella amaba al lobo, y él la amaba a ella. La luna lo hizo inmortal.

Por eso el lobo aúlla a la luna, cuando la extraña y no deja de pensar en ella. Cuando la luna vuelve a la tierra pasan el tiempo juntos.

Moraleja

No importa cuanto esperes, si por lo que esperas vale la pena.

El Sol y La Luna

El sol y la Luna

Cuando la tierra era completamente oscura los más poderosos, se reunieron para crear el sol y que hubiera luz en la Tierra. Se citaron en una ciudad del cielo, donde encendieron una hoguera, quien saltara dentro de ella, resurgiría como el sol.

Hubo dos candidatos, el primero era fuerte, hermoso y rico, ofrecía oro y joyas por ser el sol. El segundo era pequeño, debilucho, pobre y feo; así que sólo ofrecía sus buenos sentimientos. Cuando fue el momento de saltar el primero tuvo mucho miedo y no se atrevió pero el segundo fue valiente, se arrojó a la hoguera y se convirtió en el sol.

El primero al verlo sintió vergüenza y se arrojó a la hoguera. Entonces en el cielo apareció un segundo sol, pero los más poderosos concluyeron que no podían existir dos soles, decidieron apagar el segundo lanzándole un conejo con mucha fuerza. Aunque su brillo disminuyó, no se apagó sino que se convirtió en la luna.

Moraleja

No subestimes al más débil

El Conejo de la Luna

Fábulas de la Luna

Hace siglos un dios muy antiguo tomó forma humana y partió a recorrer el mundo. Luego de caminar por un día entero viendo montañas, ríos y bosques estaba cansado así que se sentó a descansar, aparecieron las estrellas y la luna. Allí vio a un conejo masticando, le preguntó que comía y respondió:

“Como zacate. ¿Quieres?”

El dios dijo que no comía zacate, y el conejo le preguntó por lo que comería. El dios entonces dijo: “Si no encuentro nada que comer entonces moriré de hambre o de sed.”

El conejito sintió pena por su acompañante y le dijo: “Soy un animal pequeño pero si no tienes más que comer. Estoy aquí, cómeme.” El dios se sorprendió, estando impresionado y conmovido por el conejo lo acarició mientras le decía que se encargaría de que su valor fuese recordado para siempre por el mundo entero.

El dios cargó al conejo, y se lo llevó alto, tan alto que llegaron hasta la luna, el dios estampó la figura del conejito y lo devolvió a la tierra prometiéndole que los hombres tendrían siempre su recuerdo con un retrato en la luna. La promesa se cumplió, y dicen que en ocasiones aún puede verse al conejo.

Moraleja

La nobleza es bien recompensada

La Luna y las Estrellas

Fábulas de la Luna

Las estrellas más lejanas de la constelación estaban cansadas de que nadie las viera. Culparon de sus desgracias a la luna, por su luminosidad. Así que fueron con ella y le dijeron:

“Nos quitas los colores cuando estas en fase llena, e impides que el brillo llegue a nosotras cuando están en fase nueva. Por tu arrogancia y falta de resolución, los humanos no nos aman, ni siquiera nos ven, no podemos alegrar sus noches tristes.

La luna se sintió culpable de la suerte de las estrellas, que eran muy pequeñas para ser vistas a gran distancia. Pero la luna era tan buena que les regalo un espejo y les enseñó a usarlo para que pudieran ser vistas. Las estrellas le agradecieron sus consejos a la luna y comenzaron a usar sus trucos, desde entonces fueron vistas por todos los humanos.

Moraleja

Debemos buscar soluciones y no culpar a otros

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