Ejemplos de Fábulas en la Biblia

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Los ejemplos de fábulas en la biblia se encuentran en forma de parábolas, las cuales Jesús utilizaba para establecer semejanzas entre el cielo y la tierra.

Parábola del Sembrador

La parábola del sembrador

Un día el sembrador fue al campo a realizar su oficio. Mientras arrojó las semillas, parte de ellas cayeron en el camino, las aves las comieron. Otra parte cayó en los peñascales, al no haber mucha tierra, por la falta de profundidad, creció rápido pero cuando salió el sol se secó porque no tenía raíz. Otra parte cayó entre los espinos, pero cuando estos crecieron, las ahogaron. Sólo una parte de ella cayó en buena tierra y dio fruto.

Moraleja

La palabra de Dios solo pueden recibirla los de buen corazón

Parábola del trigo y la cizaña

Parábola del trigo y la cizaña

Un hombre sembró buena semilla pero mientras dormía, su enemigo pasó por su campo para  sembrar cizaña entre el trigo, sin que nadie lo viera, se fue. La hierba creció y dio fruto pero también apareció la cizaña. Los siervos le preguntaron porque había ocurrido eso, entonces les explicó que uno de sus enemigos era el culpable. Los siervos le dijeron: “¿Quieres que la quitemos?”

Él respondió: “No, al quitar la cizaña podrían quitar con ella el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega, entonces ordenaré separar la cizaña para quemarla y colocar el trigo en mi granero.

Moraleja

Los buenos y malos estarán juntos en el mundo, pero sólo los buenos se salvaran.

Parábola de la Semilla de Mostaza

Ejemplos de fábulas en la biblia

El reino de los cielos es como una semilla de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, un hombre lo toma y siembra en su campo. Cuando crece, se convierte en la hortaliza más grande y de ella crece un árbol, entonces las aves vienen del cielo a hacer sus nidos en ella.

Moraleja

Debemos ser grandes para ayudar a otros

Parábola del Hijo Pródigo

Ejemplos de fábulas en la biblia

Había una vez un hombre que tenía dos hijos, el menor pidió la parte de su herencia que le correspondía y el padre se la dio. Días después se fue a otra provincia y desperdició todo su dinero, cuando no tuvo más buscó ayuda en otra persona de aquella tierra, este le encargó el cuidado de sus cerdos pero la comida no era suficiente, tanto que llegó a desear comer las algarrobas que comían los cerdos.

Pensó para sí mismo: “Cuantos jornaleros en la casa de mi padre tienen mucho alimento. Iré con él y diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo pero por favor hazme uno de tus jornaleros.”

Volvió a su provincia, a lo lejos lo vio su padre y corrió hacia él abrazándolo y besándolo.Como tenía planeado dijo: “Padre, pequé contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo.” El padre entonces llamó a sus sirvientes y les pidió que le llevaran la mejor ropa y calzado para su hijo y el becerro más gordo para ser sacrificado en su honor. Diciendo “Mi hijo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y fue hallado.”

El hijo mayor estaba en el campo al llegar a la casa se dio cuenta de la música y el festejo, al preguntar que era aquello a un sirviente, le dijo: “Su hermano ha vuelto y su padre hizo matar al becerro gordo porque volvió sano y salvo”. Entonces el mayor se enojó y se rehusó a entrar, el padre preocupado le preguntó que pasaba.

El hijo mayor respondió “Tantos años le he servido sin desobedecerlo y no me has dado ni un cabrito para comer con mis amigos. Pero cuando volvió su otro hijo, él que desperdició sus bienes, mata el mejor becerro para él.”

El padre entonces respondió “Hijo siempre has estado conmigo, todas mis cosas son tuyas. Debíamos hacer fiesta porque tu hermano estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y fue hallado.”

Moraleja

Dios en su misericordia nos recibirá sin importar lo hecho

El Buen Samaritano

Parábola del buen samaritano

Iba un hombre desde Jerusalén a Jericó, en el camino unos ladrones lo capturaron. Lo robaron, desvistieron, golpearon y se fueron, dejándolo tirado en el camino. Por el mismo camino viajaban un sacerdote y un levita, ambos vieron al hombre pero lo ignoraron y siguieron su camino.

Entonces pasó un samaritano que al verlo se compadeció. Se acercó, vendó sus heridas luego de limpiarlas y ponerle aceite. Cuando estuvo mejor lo montó sobre su caballo, llevándolo a un alojamiento donde lo cuidó. Al día siguiente, se marchó dándole al duelo del alojamiento, dos monedas de plata para que cuidara al hombre.

Moraleja

La caridad y misericordia son las virtudes que guiaran a los hombres por el buen camino

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