5 Fabulas cortas de Samaniego ~ Fábulas.wiki

5 Fabulas cortas de Samaniego

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Fabulas cortas de Samaniego tienen un tono moralista que incluye el amor a la vida. En esta recopilación se encuentra el león y la zorra, el hombre y la culebra, las ranas sedientas, entre otras.

El León y La Zorra

Fábula el león y la zorra

Érase una vez león muy viejo sus dientes y garras ya se habían desgastado tanto que no podía cazar. Pero se le ocurrió una idea para conseguir comida, fingió una enfermedad. Pidió que avisaran a todos los animales de la selva que quería verlos, él se acostó en su cueva a esperarlos. Tan pronto se presentaban los animales a ofrecerle su ayuda o sus condolencias, él se los comía.

La zorra era muy astuta y cuando fue a visitarlo se quedó afuera de la cueva, a una distancia segura. Le preguntó al león sobre su salud, este le dijo que estaba muy mal y le pedía que entrara. Pero la zorra prefería estar afuera y le dijo al león: “Quisiera hacerlo lo que pides, pero veo muchas huellas de entrada y ninguna de salida. Dime ¿Cómo salen tus visitantes?”

El león se negó a responder, la zorra tampoco esperaba que lo hiciera pero logró salvar su vida.

Moraleja

Aprende de los errores de los demás.

El Hombre y La Culebra

Fabulas cortas de Samaniego

Había una vez una culebra tirada en el campo, estaba medio muerta. Un labrador al verla en ese estado se apiado de ella, la recogió, y le dio abrigo dentro de su chaqueta. Sin embargo, cuando la culebra se sintió un poco mejor, ingratamente lo muerde y lo deja a su suerte.

Moraleja

Cuidado con quien ayudas.

El Asno y el Cochino

Fabulas cortas de Samaniego

Érase una vez una granja, en la que había un asno celoso del cerdo que vivía al frente. Cada día al ver a su vecino se decía lo mismo: “Desearía vivir como él. Lo único que hace es comer, no se preocupa de las inclemencias del clima y lo dejan descansar tranquilamente cuando quiere. A ni me dejan descansar muy poco, me dan escasa menos comida y a veces me golpean para que ande. La vida es injusta.

Una tarde, el asno volvía de su duro trabajo en el campo. No vio al cerdo por ninguna parte. Curioso esperó por él, pero nunca apareció. Al día siguiente, mientras trabajaba escuchó a sus amos hablar, uno de los temas fue el delicioso sabor del cerdo. El asno entendió lo que había ocurrido y se puso a pensar en la suerte del pobre cerdo:

«¡He sido un tonto! Deseaba ser como él y mira qué final tan horrible tuvo.»

Moraleja

No desees la suerte de otro, realmente no sabes lo que le depara.

Las Ranas Sedientas

Fabulas cortas de Samaniego

A mitad de un caluroso verano una lagunas se secó por el fuerte calor, en aquella laguna vivían dos ranitas que tuvieron que irse de prisa saltando para poder calmar su sed. Tras mucho andar encontraron un pozo de agua, saltaron para subirse al orillo del pozo, y vieron que aún tenía mucha agua fresca.

Emocionada una rana le dice a su compañera: “¡Vamos! ¡Saltemos! Podemos nadar y calmar nuestra sed.”

La otra rana más astuta le advierte de un peligro que su amiga no había visto y le responde “Espera. No se te ocurra saltar, recuerda que el agua se acaba lentamente, y cuando lo haga estaremos en el fondo del pozo sin probabilidad alguna de salir de ahí.”

Moraleja

Considera las consecuencias de tus actos antes de hacer algo.

Los Navegantes

Fabula Los Navegantes

Un día tanto marineros como pasajeros estaban muy tristes viendo las condiciones de la nave donde se encontraban. Sobrevivía mares agitados y fuertes vientos, el barco parecía estar a punto de hundirse. De repente el viento se calma, también el cielo y el mar. Todos los presentes convirtieron rápidamente su pena en risas y alegría. Excepto el capitán, quien se mantuvo siempre calmado, tanto ante la tempestad como ante la calma.

Moraleja

Lo malo pasa.

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